Cuando no alcanza el amor que ofrecés y peleás una causa perdida el amor se transforma en herida que no cierra y que no deja ver, y ceder la apuesta es tan duro, sin apuro y sin pausa empezás a perder.
Gris, el cielo de tus ojos, gris, el cielo dos despojos. Luz que enciende mi desvelo en noches sin consuelo, tu boca tras un velo en esta noche gris. Gris, autos en la neblina, gris, mi sombra que camina. Vas cayendo en la tristeza, más honda y más espesa, el techo de tu pieza en esta noche, gris. Qué ilusa fui y ¿cómo olvidarte?, hoy tengo tus penas y un tango tan gris.
Hoy, sólo queda un recuerdo en mi corazón lerdo, y en este tango gris.
Qué ilusa fui sólo por amarte, creí que podia ser tu dueña así.
Gris el cielo de tus ojos, gris.
No hay comentarios:
Publicar un comentario